LA VIDA, EL MEJOR MAESTRO

El único maestro es la vida y lo vivido; la única maestría es la que se logra sobre uno mismo. El interior de cada ser es tan vasto, complejo y único, que es casi imposible recibir o transmitir lo que a través de la experiencia se ha logrado asimilar.

Cada comprensión alcanzada al interior de uno mismo ha sido el resultado de un proceso largo y arduo, de una sucesión de experiencias únicas que despiertan destellos de consciencia y sabiduría, chispazos de conocimiento que surgen ante los retos de la vida.

Maestría es comenzar a comprender que la vida no es hacer sino ser, que el maestro obra en ti en forma de experiencias. Cada paso es una cátedra diferente, cada desafío despierta nuevas inquietudes y a mayor deseo de aprender más variadas serán las experiencias que tu maestra, la vida, te brinde para apoyarte en tu propósito de crecer en consciencia.

Alcanzar la maestría es darte cuenta de que mientras más retos tenga la vida mejor maestro es y mayor progreso alcanza el alumno. Una existencia repleta de emociones contrastantes, de experiencias desconcertantes, de sentimientos contradictorios, de altos y bajos, de cumbres y valles, de paz y desasosiego, de días soleados y noches oscuras, de brisas primaverales y fuertes tormentas, una vida así es el mejor maestro.

Una vida inexplicable donde nada está seguro, caótica y sorpresiva, dinámica, cambiante y caprichosa, si tienes la fortuna de tener una vida tal que te impida acomodarte en la rutina, que estimule tus sentidos, mente e inteligencia para afrontar los siempre cambiantes desafíos, es porque has sido elegido para ser un alumno destacado y crecer cada día.

¡La experiencia de cada uno es tan personal y única¡ está matizada por la singularidad de cada ser y se acomoda perfectamente para brindarle la oportunidad de trabajar consistentemente en esos aspectos en los cuales necesita un énfasis especial para avanzar hacia un mayor estado de consciencia y presencia.

Considérate afortunado si las experiencias de tu vida te suscitan intensas sensaciones y profundas emociones, si has amado con locura, si has sentido una tristeza tal que parece que te rompes en pedazos o una alegría tan intensa que tu corazón parece estallar de júbilo. Si has atravesado una oscuridad tan tenebrosa que te ha hecho sentir indefenso ante la inmensidad de tu desamparo y si has conocido la luz intensa de un estado de gracia inefable, si has sentido que tu cuerpo vibra con la intensidad de las sensaciones que le brindan los sentidos y si eres capaz de ser, sin la compulsión por el hacer, para quedarte quieto y en silencio disfrutando la divina experiencia de existir sin que nada más llene tu tiempo.

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